Su exnovio casi la mató y ahora teme que lo liberen e intente consumar el femicidio

Hace seis meses el hombre, que la acosaba, le dio un tiro en el pecho, antes de arrojarla frente a un hospital, él pidió la prisión domiciliaria y la mujer cree que irá a buscarla

Policiales Por: Sucesos Rafaela 24 de junio de 2019
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Qué garantía tengo de que él no termine lo que empezó?", se pregunta hoy Cintia Piccirillo y la respuesta, que ella intuye, le reaviva el terror. El año pasado su expareja le disparó a quemarropa en el pecho y la tiró en la puerta de un hospital, luego de haber violado una orden de restricción. Ahora, la defensa pide el beneficio del arresto domiciliario alegando una infección en la pierna del acusado. "Estoy desesperada", admite la mujer.

José Luis Salomón Canales parecía, en palabras de Cintia, un "tipo normal". "Salimos tres años -cuenta- y al principio iba todo bien. Nos veíamos solo dos veces a la semana porque yo trabajaba y estudiaba. Pero todo cambió cuando nos fuimos a vivir juntos" a Florencio Varela.

En aquel departamento del Cruce Varela, donde también vivía la hija adolescente de Cintia, el ánimo de él empeoraba por cualquier cosa. Una silla corrida de lugar o una media en el piso bastaban para comenzar una pelea que solo se detenía cuando él se cansaba de golpear. "En ese tiempo hice entre seis y ocho denuncias en la Comisaría de la Mujer de Varela. Me dieron un botón antipánico que instalé en el celular. Cuando él lo descubrió me dio una paliza y me encerró con llave en el departamento", recuerda Cintia.

Además de violento, Salomón era infiel. Un descuido suyo le permitió a Cintia descubrirle una relación con otra mujer. Ella, al fin, encontró una excusa para escaparse. "Le dije que estaba muy mal, agarré mis cosas y me fui. Lo primero que hice fue pedir la restricción de acercamiento. Empezó a llamarme, a perseguirme, me esperaba en las paradas de los colectivos, me decía que si no volvía a casa me iba a matar. Vivía con miedo y por consejo de mi psicólogo cambié el número de teléfono porque ya era insoportable".

La madrugada del 24 de diciembre de 2018, Cintia, su prima, su hermano y dos amigos fueron al boliche San Luis, en el centro de Varela. En un momento ella fue al baño y, al salir, se topó con Salomón. "Empecé a caminar rápido -recuerda-, pero él me alcanzó y me zamarreó. Mi prima llamó al de seguridad del lugar y lo frenaron. Pensé que todo había terminado ahí. Salimos del boliche y fuimos a desayunar. Un amigo se ofreció a llevarme en auto a mi casa y cuando estábamos a dos cuadras, mi ex nos cruzó el coche y nos apuntó con un arma. Me dijo: 'Bajate, hija de puta, que tengo dos balas: una para vos y otra para mí'".

Cintia le pidió a su amigo que se fuera, que ella iba "a arreglar" las cosas. Intentó calmar a Salomón, pero él solo quería que ella subiera a su auto. "Cuando intenté irme él se bajó, me dio dos piñas en las costillas, me apoyó el arma en el pecho y disparó. Caí al piso y me arrastró de los pelos y me metió en el coche. Salió a toda velocidad por la avenida y me decía: 'Vos tenés la culpa. Mirá lo que me hiciste hacer'. Después intentó empujarme del auto, pero yo me agarré de su pantalón. Le dije que si me moría, él iba a terminar preso, que me llevara a un hospital, que yo no lo iba a denunciar. Me dejó tirada en la puerta de la guardia".

Cintia, de 35 años, estuvo 18 días internada en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela; siete, en coma. Tuvo un paro cardíaco y comprometida la yugular. "La bala quedó alojada en el cuello porque era peligroso sacarla. Fue un milagro que despertara", remarca.

Salomón fue detenido esa misma tarde. Dos vecinos lo habían visto disparar y las cámaras de seguridad del hospital registraron cuando abandonó a Cintia en la entrada. Está acusado de tentativa de homicidio agravado y aún hoy permanece alojado en la comisaría 3» de Varela.

"Cuando salí del hospital -continúa Cintia- me mudé y empecé a recuperarme de a poco del trauma. Un día tomé coraje y fui hasta la fiscalía a cargo de Mariana Dongiovanni y me enteré de que la defensa había pedido una morigeración de la pena por una infección en la pierna de él. Existe la posibilidad de que le den arresto domiciliario, son altas las posibilidades de que lo beneficien. Parece que el riesgo de perder su pierna, si eso fuera cierto, importa más que el de perder mi vida".

La defensa plantea la necesidad de Salomón de recibir una atención médica adecuada y de poder trabajar para cumplir con la cuota alimentaria de su hijo de siete años. La última palabra la tendrá el juez de Garantías Diego Agüero.

"¿Por qué tengo que vivir con este miedo?, ¿Tengo que esperar a que rompa la tobillera electrónica y venga a terminar lo que no pudo?", pregunta Cintia, sin consuelo.

"Las mujeres sufrimos una desprotección total", afirma Cintia Piccirillo
Luego de enterarse de que el hombre que en la víspera de la Navidad pasada intentó matarla solicitó cumplir la prisión preventiva en su casa, Cintia Piccirillo se lanzó a un pedido de ayuda desesperado a través de las redes sociales y los medios de comunicación, tanto para alertar sobre el riesgo que corre su vida como, al mismo tiempo, para poner en evidencia la situación de desamparo que sufren muchas mujeres en la Argentina.

"Cuando me acerqué a la fiscalía -explica- me dijeron que sí o sí iba a necesitar poner un abogado querellante porque si no este tipo [José Luis Salomón Canales] me iba a pasar por encima. En ese momento me llené de miedo y se me ocurrió salir a contar mi caso para que alguien haga algo".

Cintia revela que recibió un llamado del Instituto Nacional de Mujeres (INAM) y hasta el de un funcionario del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, pero que más allá de lo esperable, es decir, de ponerse a disposición, ninguno instrumentó una ayuda concreta.

"No me dan una solución real. Todos prometen, pero en Florencio Varela no existen herramientas para proteger a las mujeres. No te proporcionan abogados, no hay asistencia ni contención psicológica. Para este tipo de casos Varela es tierra de nadie", afirma Piccirillo.

La mujer remarca que consultó a varios abogados para que asumieran su representación en la causa contra Salomón, pero que todos querían cobrarle entre 20 y 40.000 dólares de honorarios, una suma imposible para cualquier persona de clase trabajadora. Finalmente, consiguió que la letrada Silvia Grossi la asesore legalmente a cambio de una cifra "razonable".

Cintia también señala los problemas con los que deben lidiar las mujeres víctimas de violencia de género incluso después de la intervención del Estado.

"Cuando una mujer denuncia a su pareja, la notificación llega a tu casa. Imaginate la reacción de un hombre violento con el que aún convivís cuando se entera de que lo denunciaste. El botón antipánico también tiene una falla. Generalmente, se instala en el celular, y cuando lo activás, la comisaría te manda un móvil a tu casa, no al lugar de la activación. Vos pudiste haberlo activado en la calle, en el trabajo, en un boliche, pero nunca van a llegar. Las mujeres sufrimos una desprotección total", concluye.

Fuente: La Nacion

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